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sábado, 24 de enero de 2009

Vagabundos


Anoche estuve en el concierto que Manuel Carrasco daba en el Palau de la Música Catalana. Creo que jamás había estado en un teatro tan bonito, tan lindamente decorado, con tanta elegancia y buen gusto. Tuve que repartir a partes iguales mi atención hacia el cantante y hacía la arquitectura que hace de ese teatro un marco incomparable para escuchar música. Me sentí muy afortunado de estar en ese lugar en ese momento. 

Pero más afortunado me sentí aún unas horas más tarde cuando caminaba desde El Raval hasta mi casa (que son varios kilómetros) y tuve la oportunidad de presenciar como la crisis sí que está haciendo estragos. Pueda parecer que en lo más básico nada haya cambiado, muchos seguimos llevando la misma vida, pero en una ciudad como Barcelona en la que siempre ha habido (y habrá) vagabundos, a mí anoche me sorprendió ver tantos por la calle. Estaban en cualquier esquina, se refugiaban en cualquier recoveco; algunos muy bien provistos con colchón y mantas demostraban ser luchos en eso de dormir en la calle pero otros apenas estaban tirados sobre la acera y sin más abrigo que el de su propia ropa dejaban claro que eran víctimas de una situación que se ha vuelto insostenible.

A mi fue una estampa que me entristeció mucho, ¿donde quedó el derecho fundamental de todos los españoles a tener una vivienda digna? Yo llegué a mi casa y dormí en mi colchón guarecido bajo mi edredón y hoy dispongo de un ordenador y de una conexión a internet para contaros todo esto. Hoy me siento la persona más afortunada del mundo.

domingo, 18 de enero de 2009

Percances en Ikea

Ayer fuimos a Ikea, y redecoramos nuestra vida. Ya hace un par de días a la vuelta del trabajo, en mis habituales charlas en catalán con mi amiga Rosa, estuvimos hablando de la dudosa honradez de los dueños de Ikea; de la empresa en si que promueve valores a priori muy positivos de ecología y de paridad laboral.  Bueno, parece ser que no son malos, pero quizá tampoco tan buenos. Muchos les critican de hipócritas porque basan sus bajos precios a costa de poner fábricas y plantas de producción en países donde los derechos laborales brillan por su ausencia y se explota a menores, o por contaminar allende las fronteras de Suecia.

Knut! Echamos varias horas en Ikea decidiendo qué debíamos comprar y qué no y cómo combinarlo con cierto criterio decorativo (no es nada fácil). Al final cuando conseguimos aglutinar todo nuestro cargamento nos fuimos a las cajas y pagamos la multa y hombre, la verdad que para todo lo que compramos nos salió bien barato. 

Una vez habíamos pagado llegó lo realmente emocionante de la jornada, más incluso que decidir colores o montar los muebles más tarde. Mientras yo compraba unos perritos de esos que venden a un euro y Bea se fumaba su ansiado cigarro fuera, a mi primo le tocó cuidar de la compra y se le acercó un hombre corpulento y moreno, le hacía señas y le silbaba para llamar su atención. No sé si mi primo pensó que quería tema pero se asustó. El pobre hombre, que después descubrimos que se llamaba Carlos Juan, era un cubano que se dedicaba "de tapadillo" a ofrecer a los clientes de Ikea un servicio de transporte por 12 euros menos de lo que te cuesta con el servicio oficial de Ikea y que no te lo suben hasta casa. Te dejan en el portal con toda la mercancía. 

Cuando regresé con los perritos mi primo me contó lo sucedido, lo consulté con Bea y decidimos que ¡Qué cojones! nos íbamos con el cubano en su fragoneta a que nos llevara la multitudinaria y pesada compra. Lo desagradable vino entonces, le hicimos una señal afirmativa a Carlos Juan de que sí queríamos sus servicios y él muy sigilosamente se acercó y nos dijo que nos marchabamos en cuanto quisiéramos. Le dijimos que en cinco minutos, para poder comernos los perritos con tranquilidad. Cuando quisimos darnos cuenta Carlos Juan tenía una segurata detrás pidiéndole que se marchara de la tienda.

Fue entonces cuando nosotros entendimos un poco mejor lo que pasaba y la actitud intrigante de Carlos Juan, como si rozase lo delictivo, y es que en Ikea el cliente no puede decidir libremente quien le transporta la compra sino que tienes que ceñirte al servicio que te ofrecen ellos. Bueno, yo entiendo que puede ser competencia desleal pero en este caso nosotros teníamos claro que Doña Ikea no iba a decidir por nosotros qué debíamos hacer. Entonces tomamos el camino hacia la puerta a esperar a que llegase nuestro cubano a transportarnos la mercancía pero éste no llegaba y yo ya me temía lo peor.

Carlos Juan, muy inteligentemente se comía con diligencia un donut que había comprado en el restaurante de la tienda mientras la primera segurata más uno más que había aparecido allí le instaban a que se acabase el donut rápido y abandonase el recinto. Entonces llegamos Bea y yo y le plantamos cara a los seguratas que le hacían mobbing al chico y dije: "¿Qué pasa? ¿ustedes qué se creen? Este hombre es mi amigo y ha venido con nosotros para ayudarnos con la compra?". Y el segurata todo chulo me contestó: "Usted es cliente de este hombre, déjenos hacer nuestro trabajo". "Yo no soy cliente de nadie y usted no me dice a mí lo que este hombre tiene que hacer". No tuvieron más salida y tuvieron que aceptar el hecho de que no podían hacer nada, ¡NO ESTÁBAMOS HACIENDO NADA ILEGAL!

Carlos Juan nos agradeció el gesto, nos llevó felizmente nuestra compra a casa mientras él y Bea hablaban animadamente de anécdotas cubanas. Finalmente nuestra casita quedó así.



jueves, 7 de agosto de 2008

Juegos Olímpicos

Mañana empiezan las polémicas olimpiadas, los tan nombrados y conflictivos juegos de Pekín. Bonita fecha, 8-08-08, para dar pistoletazo de salida a uno de los eventos internacionales de más relevancia, predomina el espíritu deportivo y de superación y esfuerzo como no podía ser de otro modo.

Pero China, a pesar de sus esfuerzos por parecer un país a la altura de las grandes democracias, cuenta con muchos déficits en materia de derechos humanos, libertades y democracia... o que a lo mejor a los occidentales todo lo oriental no deja de parecernos exótico, y más aún, excéntrico. Estos juegos vienen teñidos por la polémica a causa de la contaminación, de la dictadura, de la censura... A mi todo esto me parece mal, evidentemente, y por supuesto, por estos motivos y muchos otros China se merecía boicot en estos juegos. Pero lo que también me llama la atención y me resulta curioso es que seamos nosotros, desde occidente, con nuestra mirada etnocéntrica y paternalista los que consideremos que China está muy contaminada, que en China hay censura, y que en China no se respetan los derechos humanos... mmm ¿¿alguién ve la viga que tengo en el ojo, por favor??